:: APAMA - Asoc. Productores Arandanos de la Mesopotamia Argentina
 09-10-2017         107
El proyecto para transformar al Aeródromo en un Aeropuerto Internacional de Cargas
El arándano viaja mejor en avión
Alejandro Pannunzio, presidente de Apama (Asociación de Productores de Arándano de la Mesopotamia Argentina), expresó que el Aeropuerto Internacional de Cargas proyectado para la ciudad colaboraría en mantener la calidad de la producción local.
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 “Lo fundamental del arándano es mantener la fruta a 0° c. La fruta tiene algunas pérdidas de calidad por elevadas temperaturas en el aeropuerto de Ezeiza y eso nos está restando competitividad en el mercado internacional porque la fruta tiene un deterioro”, indicó Pannunzio a DIARIOJUNIO. Concordia exportó 8 millones de kilos de arándanos, aproximadamente la mitad de los 17 millones de kilos que se remitieron desde el país el año pasado.

Una avion de cargas embarcando ar�ndanos en el aeropuerto de Tucum�n,
“El primer punto es mejorar la calidad”, indicó. Cuando la fruta es cargada en los aviones a minutos de los empaques de la zona se mejora la calidad. “Sino tenemos calidad, no hay precios, no hay nada para abrir. Sin calidad no pasamos a la instancia posterior”, dijo. “Para incrementar la producción necesitamos mejorar la competitividad”, aclaró.

La baja temperatura es vital para la producción. “Cuando más calor hace, más respira la fruta y eso va en detrimento de su calidad y se empieza a deteriorar”, indicó. En ese sentido, indicó que el arándano debe estar refrigerado y se debe lavarlos antes de comerlo. Y por ello, respecto del mercado interno, aconsejó a verdulerías y comercios, no dejar al arándano al sol y en la vereda. “Es el mayor daño que le podemos causar. Sino puede estar refrigerado, en un lugar sombreado y fresco. Pero nunca estar al sol: no son berenjenas, ni zapallos ni zapallitos que tampoco tendrían que estar al sol”, señaló.

En segundo lugar, destacó que se reducen los tiempos de viaje dado que la carga de la zona de Concordia y de Bella Vista (Corrientes) no debe ser transportada hasta Ezeiza como paso intermedio a su salida al exterior. “Como mínimo son siete horas desde que cargamos hasta que llegamos a Ezeiza por la Autovía y luego ruta 6 circunvalando Buenos Aires para llegar a Ezeiza. El camión no tarda nunca menos de siete horas siempre y cuando no vaya en hora pico los fines de semana y encuentre mucho más tránsito”, añadió Pannunzio.

En tercer lugar, destacó que podría aprovechar para que lleguen cargueros. “Esos cargueros son más específicos para llevar al fruta”, indicó. En ese sentido, destacó que se evitan utilizar las bodegas de carga de los aviones de línea. “A veces tienen más disponibilidad, a veces menos. Y esto nos permitiría hacer algo más programado, recibiendo los cargueros en días prefijados, en horarios prefijados y llegar con la carga al aeropuerto rápidamente para embarcar eso y seguir la ruta por el lado de la carga y no subiendo la carga a un avión de pasajeros completando la bodega libre”, indicó el representante de Apama.

Más adelante, sostuvo que la producción argentina se destina a EEUU en un 65 % y un 30 % restante se dirige a la comunidad europea y al Reino Unido. Si bien hay otros destinos, se envían cargas menores y por ello podrían ser enviados en aviones de línea desde Ezeiza dado que no completan las 50 toneladas de carga de un carguero.

Desde Apama aseguraron que Concordia exportó 8.000 toneladas de arándanos, aproximadamente la mitad de las 17.000 toneladas que se remitieron desde el país el año pasado. En consecuencia, si descendiesen aviones cargueros con capacidad de carga de 50 toneladas, podrían salir 160 vuelos desde el aeropuerto de cargas.

No obstante, Pannunzio aclaró que no toda la producción debería salir en avión dado que una primera etapa de arándano de tamaño chico se seguiría enviando en barco. Ya que coincide temporalmente con producción existente en el hemisferio norte. “En barco nos sale más barato y vamos como haciendo tiempo esperando que se termine la fruta en el hemisferio norte”, indicó.

“En esa primer parte del año nos conviene enviar la fruta por barco de modo que esos 25 días que tardamos en hacer ese procedimiento, mientras nuestra fruta va navegando, se termine toda la fruta del norte”, indicó.

Pero la segunda tanda es la más importante y se necesite que llegue rápidamente y en las mejores condiciones. “Cuando digo en la mejor condición me refiero a fruta que mantenga su temperatura en todo el trayecto porque nosotros sacamos la fruta de los empaques a 0° c pero cuando llega a Ezeiza, hasta que llega a la pista y sube al avión, en general la fruta se calienta disminuyendo su calidad”, indicó.

En cambio, si ese procedimiento se pudiera realizar a pocos kilómetros de los empaques en el Aeródromo para embarcar rápido la fruta y que salga el avión, además de ganar tiempo, se mantiene la calidad. “Esa sería una gran ventaja”, dijo. “Podríamos estar utilizando el aeropuerto desde los primeros días de septiembre hasta el 25 de octubre. Ahí está la mayor parte de la producción, un 55 o 60 %”, acotó Pannunzio.

La tercera parte podría ser enviada por vía marítima dado que los precios bajan y el flete por barco es mucho más económico.

En el país, Pannunzio mencionó a Tucumán como una de las provincias que cuenta con un aeropuerto de cargas. “Toda la producción de NOA (Noroeste Argentino) ya tiene su aeropuerto. Ya operaba como Aeropuerto de cargas desde hace mucho tiempo pero el año pasado le hicieron una obra que mejoró el aeropuerto y la gente que conoce de Aeronáutica dice que el aeropuerto quedó espectacular, cargan el avión muy rápidamente, es muy eficiente la operación y no hay problemas de temperaturas. El avión está menos tiempo parado esperando la carga por lo que es más eficiente y menor el costo”, ejemplificó.

La semana pasada en Apama se reunieron con representantes del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) a quienes les explicaron las ventajas de contar con un aeropuerto de cargas en la zona y el uso que se le daría.

Si bien se debería alargar la pista, además de otras cuestiones, Pannunzio explicó que por ahora se puede trabajar con camiones frigoríficos, donde se mantiene la fruta a bajas temperaturas, haciendo una “estructura pequeña” para que la fruta se cargue sin demoras. Pero en el futuro se debería pensar en un galpón enorme refrigerado donde se guardaría la fruta. No obstante, indicó que eso puede esperar dado que lo primero es contar con la pista.

fuente: diario junio


 

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